
El horizonte divide y une dos ambitos elementales, el cielo y el océano como fuentes de vida, en un mundo circular que acoge el primitivo continente de continentes que fue Pangea, símbolo del orígen único de los futuros pueblos del hombre.
Tierra ancestral por donde discurrir en un viaje al interior de cada uno de sus caminantes, volviendo a los orígenes como natural forma de encontrar una nueva vía, guiada como antaño por constelaciones de estrellas y que desde cualquier lugar donde se inicie el camino, vuelva a unir los continentes y los pueblos.
Un continente Pangea en forma de vieira, por cuya ancestralidad espiritual se simboliza la esencia del ser humano y cuyo confín marcan las costas de Finisterre, a donde se llega con cada individual Nova Vía, la que permite alcanzar la estrella que en el interior de cada uno señala el final del viaje, allí donde la tierra aprende del mar cuál es su nuevo origen. A través del mundo hacia Santiago de Compostela.